Al desfile de Puerto Rico llegué a las 10 en punto de la mañana. Como todos los años, el "gusano" de vibrantes carrozas subiria por la quinta avenida. Comenzaria en la calle 42 y acabaria en la 86 . Las noticias de la tele habian dicho que se esperaban dos millones de Hispanos. A los auxiliares esta vez nos habían citado en la calle 72, entre Park Avenue y Lexington. Los aledaños de la quinta avenida estaban cortados el publico y la calle en cuestion serviria como punto de encuentro nuestro. Los termómetros en Manhattan marcaban 90 grados Fahrenheit y presentí que aquel iba a ser uno de esos dias jodidamente inolvidables.
Como jefe de comando tenia a Sg. Sanders, un tipo blanco y barrigón que casi siempre lleva una hamburguesa en la mano. Antes de ser policía estuvo en el ejercito. Es por esa razón que nos trata como si fuéramos reclutas. Conste que si elegí trabajar con 'el aquel Sábado en plena ola de calor y a cambio de un miserable sueldo fue para ver a Ricky Martin. Eso y que siempre quise presenciar el desfile Puertorriqueño en vivo y en directo pero la posibilidad de pelearme con millones de personas o pasar la noche detrás de una valla guardando sitio me dio mucha pereza. Trabajar ese día equivalia a un asiento en primera fila para el desfile de carrozas y famosos.
Al alinearmos en filas el gordo nos echo su discurso habitual:
-"VAIS A ESTAR HACIENDO CONTROL DE LA MUCHEDUMBRE DESDE LA 60 HASTA LA 80.NO QUIERO VER A NADIE ALEJADO DE SU PUESTO. Y CUANDO DIGO A NADIE QUIERO DECIR: A-NA-DIE!! SI QUEREIS COMER ME LLAMAIS POR RADIO Y PEDIS PERMISO. HABEIS OIDO BIEN??"
-" SI MI SARGENTO!" Le gritamos todos al unísono.
-" VA HACER MUCHO CALOR HOY Y VAIS A VER MUCHOS DESMAYOS ENTRE EL PUBLICO. ESTAR PREPARADOS PARA DAR AVISO A LA AMBULANCIA CUANDO VEÁIS CAER A ALGUIEN. LA FRECUENCIA DE LA RADIO QUE VAMOS A UTILIZAR HOY ES LA UNO. OS QUIERO A TODOS EN EL CANAL UNO! TAMBIEN TENEMOS UNA ESTACIÓN DE REFRIGERIO PARA LOS POLICÍAS CON AGUA Y AIRE ACONDICIONADO EN LA CALLE 76. SI NOTÁIS QUE SE OS BAJA LA TENSIÓN POR CULPA DEL CALOR ACERCAROS UN MOMENTO. NO HACE FALTA QUE ME PIDÁIS PERMISO. Y ACORDAROS: BEBED MUCHA AGUA. EN EL DESFILE DEL AñO PASADO SE ME DESMAYARON DOS AUXILIARES Y NO QUIERO PASAR OTRA VEZ POR LO MISMO. OS LO ESTOY AVISANDO: LLEVAD SIEMPRE LA BOTELLA EN EL BOLSILLO DEL PANTALÓN!!!. QUEDA CLARO??"-"SI MI SARGENTO!" Repetimos como borregos.
-"AHORA VOY A IR UNO POR UNO COMPROBANDO QUE TODOS LLEVÁIS PUESTO EL CHALECO ANTI-BALAS. EL QUE NO LO LLEVE LE ENVÍO DE VUELTA A SU COMISARÍA CON UNA INFRACCIÓN DISCIPLINARIA. ME OÍS?"-"SI MI SARGENTO!" Volvimos a gritar.
Tras decir esto se metió entre las filas. Uno a unos nos iba pegando un pequeño puñetazo en la espalda para comprobar que llevábamos la obligatoria prenda metalica por dentro del uniforme. Al llegar a mi se paro. Entonces me señalo una de mis solapas con su gordo y rosado dedo índice.
-" Auxiliar, donde esta tu pin con el numero de comisaría?"-"La cague" Pensé para mis adentros. Ese día con las prisas había recogido la camisa de la lavandería y no lo había colocado . Mi uniforme lleva 20 cachivaches distintos y siempre se me olvida alguno.
-"Se me ha olvidado Sargento" Le conteste mirándole con cara de boba.
-" Pues tu te vas a ir a vigilar la estación de refrigerio. Me niego a ponerte entre el publico sin el pin identificativo porque como te vea algún alto mando me vas a meter en problemas. SI ES QUE NO HACÉIS MAS QUE METERME EN PROBLEMAS JODER!" Grito dándose la vuelta cabreado dirigiéndose a todos.
"Hala, castigada" Rumie para mis adentros mientras el tipo continuaba con su ritual de puñetazo en la espalda. Yo que me había apuntado a lo de hoy para ver a Ricky Martin y ahora por un quítame-allá-ese-pin me lo iba a perder.
Me sentí la mayor gilipoyas del planeta.
-"No me puedo creer que me haya castigado por semejante tontería" le dije a mi compi en voz baja.
-"Pero donde te lo has dejado, tía?" Me pregunto este girando la cabeza cuidadosamente.
-"Joder, pues en la taquilla! Donde me lo voy a dejar!" Le conteste con tono de frustración.
-"Mira que eres despistada eh?"
Y lo peor es que mi compi tenia razón.
A las once todos teníamos nuestro puesto asignado.Entonces me dirigí al mío. La estación de refrigerio era un gigantesco autobus aparcado a modo de "chill out para policías" en la calle 76. Tenia aire acondicionado y botellas de agua fria. En cada manzana habia uno totalizando 12 'chill-outs'
.
Pasaron dos horas y seguía sin ver nada del desfile, solo policías que empezaban a entrar al autobús rojos como gambas y cubiertos de sudor. Sentada encima de una caja y a la sombra de un frondoso árbol, mi 'peligrosa' labor consistía en no dejar pasar al publico a nuestro recinto.Cosa nada difícil porque las calles de alrededor permanecían cortadas y solo la avenida principal estaba abierta. De vez en cuando aparecía algún despistado y le tenia que echar de ahi. Mientras tanto, a lo lejos, millones de Hispanos a pecho descubierto (ellos) y reducidísima minifalda (ellas) gritaban dando saltos al son de su himno nacional:
"QUE BONIIITAAAA BANDERAAAAA!!! QUE BONIIITAAA BANDEEERAAAA!!! LA BANDEEERAA PUERTORRIQUEÑA" La frase se repetía machaconamente por megafonía cual aburrido himno de un solo estribillo. Eran las dos de la tarde y la euforia ya se había apoderado del personal.
De vez en cuando el gentío se dispersaba un poco en el centro de la avenida. Es entonces cuando divisaba a mis compañeros de comisaría. Vestidos con uniforme azul marino, permanecían de pie y en silencio. Al contrario que los latinos descamisados, ellos no se estaban divirtiendo nada. A pleno sol y soportando estoicamente 50 decibelios de merengue mezclados con los insultos por parte del personal que quería atravesar las vallas, mis colegas lucían cara de frustración. Entonces pensé que mi castigo iba a resultar una bendición de dios: Si yo me estaba cociendo viva ellos lo estaban pasando bastante peor al sol.
Al fin y al cabo sentada en la sombra no se estaba tan mal.
Tras pegarle un trago al agua me fije en una misteriosa furgoneta negra con cristales ahumados que permanecia aparcada desde hacia media hora en la esquina. Al acercarme a inspeccionarla uno de los cristales oscuros se bajo automáticamente dejando escapar una agradable brisa de aire frio.
-"Hola auxiliar" Me dijo un musculosisimo conductor rubio con los brazos cubiertos de tatuajes Japoneses mirandome la placa del pecho. Dentro del vehiculo, seis fornidos policías vestidos de negro y armados hasta los dientes cual 'ninjas-terminator' me sonreían de oreja a oreja con una lata de coca-cola en la mano. Eran los
E.S.U (
Emergency
Service
Unit) que escuchaban tranquilamente a los Rolling Stones desde su equipo compacto mientras disfrutaban del aire acondicionado con unos bonitos fusiles
AR-15 colocados entre las piernas.
-"Estooo... perdón, no sabia que erais vosotros. Como no teníais ningun identificativo en el cristal...." Les conteste balbuceando.
-"Que pasa, nos vas a poner una multa?" Me pregunto el tatuado guiñandome un ojo mientras el resto de los 'terminators' se echaban a reír.
-"No hombre noooo..." Respondi nerviosa guardándome el cuaderno de las multas dentro del bolsillo
"Yo solo hacia mi trabajo..."
-"Pues nosotros tambien. Aquí estamos para lo que quieras guapa...." Y se rieron al unisono otra vez mientras subían el cristal oscuro.
Sabia que me acababa de convertir en el blanco de sus chistes durante la próxima media hora. Definitivamente ese no iba a ser mi día.
Y es que me había olvidado por completo de los
E.S.U. Ese Sabado había una furgoneta negra con los cristales tintados aparcada en cada manzana. En total: 10. El desfile Puertorriqueño atrae a todas las bandas latinas de la ciudad. Muchas rivales entre ellas. Latin Kings, Netas, Pitufos, Bloods, Crips, Sureños y Norteños se juntan para celebrar su Hispanidad y hay que estar preparados porque van armados. Esto, mezclado con calor, alcohol y musica resulta una explosiva combinación. En cualquier momento puede estallar la chispa y montarse un guirigay que para que. Cientos de personas liandose a tiros o navajazos entre ellas. Ya ha pasado. Entonces los 'ninjas' salen de sus furgonetas negras y paran el fregado. Recuerdo como hace dos años se organizo una revuelta en Central Park y cien Puertorriqueños entraron a saco agrediendo a todo bicho viviente que pillaron. De paso violaron a 6 turistas que tomaban el sol con sus parejas y quemaron las casetas de los patos. Es por ello que los 'terminators' esperan escondidos cual guerreros urbanos aguardando la señal.
Yo me siento mas segura sabiendo que están ahí.
Hacia las 3 de la tarde el "chill out" estaba a rebosar de policías comiendo bocatas. Llevaba en pie desde las 8:00 y si no me metía algo entre pecho y espalda me iba a desmayar del hambre. Para colmo todos los bares y restaurantes de la zona habían cerrado temerosos del día Puertorriqueño, por lo que mis posibilidades de almuerzo eran nulas. Tras divisar un puesto ambulante de perritos calientes a 100 metros me dirigí a el. Un arabe que despachaba se acojono al verme.
-"Hola, dame un perrito y échale dentro todo lo que tengas a mano" Le dije. El simpático Egipcio procedió a obedecer con una sonrisa.
-"Cuanto es?"
-"Nada. Regalo de la casa" Me contesto muerto de miedo sabiendo de sobra que no podía estar ahí. Los puestos ambulantes en las calles cortadas estaban prohibidos ese dia. La situación resultaba bastante clara: A cambio de que no le echase me estaba dejando la comida gratis. Mis opciónes eran las siguientes: Cumplir con mi deber y morir de hambre o caer en la corrupción. Con el estomago dolorosamente vacio eligi lo segundo:
-"Venga vaaaaa...muchas gracias hombreee.... Pero no estés aquí mucho tiempo ehhhhhhhh???" Le dije moviendo el dedo índice de una mano mientras atacaba el perrito vorazmente con ayuda de la otra.
Como dijo León Tolstoi una vez: "
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados, medico y maestros, seria oportuno saber si por ventura no se están muriendo de hambre"
Al regresar al puesto me encontré con un pequeño alboroto. A un compañero le había dado una lipotimia por culpa del calor. Mientras le subían en la camilla uno de los enfermeros desabrochaba su chaleco anti-balas. El sargento, hamburguesa en mano y con una servilleta de papel manchada de ketchup colgandole del cuello gritaba fuera de si:
-
"MIRA QUE LES TENGO DICHO: BEBER MUCHA AGUA!!! PERO NADA JODER.A VECES CREO QUE HABLO A LAS PAREDES!" Entonces se dio la vuelta y se me quedo mirando.
-"USLE!, VETE A SUSTITUIRLE!"
-"Si mi sargento!"-"Y TIRA ESE PERRITO A LA BASURA JODER QUE LLEVAS EL UNIFORME PUESTO Y DAS UNA IMAGEN NEFASTA!"Tras tragarme el resto de la salchicha de un golpe me dirigí a la avenida haciéndome paso entre la histérica multitud de latinos. Entre tanto saque mis tapones de caucho del bolsillo y los apreté fuertemente con los dedos introduciéndolos cuidadosamente a continuacion dentro de mis oídos. La música en el centro de la avenida era atronadora y no queria fastidiarme los timpanos. Mi trabajo a partir de ahora iba a consistir en dirigir el trafico de carrozas y hacer control de la muchedumbre.
Como un futbolista, salia del banquillo al campo.
(Continuara....)